De la Página en Blanco al Primer Borrador: Una Guía Práctica para Escribir tu Novela

Quieres escribir una novela. Abriste un documento en blanco, preparaste una taza de café, quizás encendiste una vela de vainilla para crear atmósfera y pusiste música. ¿Y ahora qué? ¿Cómo deberías proceder? Las palabras no aparecerán por arte de magia, ni siquiera en el universo de Harry Potter.

Como escritores, todos debemos enfrentar la página en blanco. Pero cómo superarla puede ser nuestra propia elección. Por eso decidí crear este artículo, para ayudar a algunos colegas autores (especialmente a quienes están comenzando) a iniciar su libro. Y déjame ser claro: este es mi proceso personal y no es la fuente de verdad para todos.

Dicho esto, te guiaré a través de mi enfoque habitual, desde la idealización, pasando por el mapeo, hasta el cierre del primer borrador.

Planta una Semilla y Cultiva tu Novela

Antes de sentarte y comenzar a lanzar palabras a tu documento vacío, necesitas elegir la idea sobre la cual crees que quieres escribir. Podría ser algo tan simple como “una granjera descubrió que sus conejos desarrollaron alas”. Si acabas de pensarlo, esa puede ser la semilla de tu historia. Escríbela en tu cuaderno, un pedazo de papel o la app de notas en tu móvil.

Lo importante aquí es que necesitas dejarla crecer antes de escribir realmente la primera frase de tu libro. Descubrirás lentamente que esa pequeña oración comienza a hacerse más grande con el paso de los días. Y así como un árbol, verás cuándo la historia está lista para emerger y podrás comenzar con tus primeros pasos.

¿Por qué esperar? Porque apresurarse a escribir con solo una semilla puede llevar a narrativas errantes y callejones sin salida. Tu subconsciente necesita tiempo para procesar la idea, para hacer preguntas como: ¿Quiénes son estos personajes? ¿Qué quieren? ¿Qué los detiene? ¿Por qué debería importarles a los lectores?

Dale a tu semilla unos días, tal vez una o dos semanas. Deja que germine en tu mente mientras continúas con tu vida diaria. Te encontrarás pensando en la historia en la ducha, durante tu trayecto al trabajo, antes de quedarte dormido. Estos momentos de pensamiento pasivo son donde realmente ocurre la magia.

Esboza tu Trama

Una vez que tu idea haya crecido lo suficiente—cuando te encuentres pensando en ella constantemente, cuando nuevas escenas aparezcan en tu cabeza sin que las busques—es momento de darle estructura. Aquí es donde muchos escritores de brújula (pantsers) se sienten incómodos, pero escúchame: esbozar no significa perder la espontaneidad. Significa tener un mapa para no perderte en el camino.

Existen varios enfoques para la planificación, y deberías experimentar para encontrar lo que funciona para ti:

La Estructura de Tres Actos: El enfoque clásico con un principio (configuración), medio (confrontación) y final (resolución). Simple, efectivo y probado por el tiempo.

La Estructura ABDCE: Acción, Background (antecedentes), Desarrollo, Clímax y Desenlace. Esta estructura, que aprendí durante el curso de escritura creativa de Wesleyan University, proporciona un marco más matizado que funciona particularmente bien para narrativas centradas en personajes.

Save the Cat! Beat Sheet: Los 15 beats de Blake Snyder que se han convertido en un básico en guiones cinematográficos pero funcionan maravillosamente para novelas también.

El Viaje del Héroe: El monomito de Joseph Campbell, perfecto para fantasías épicas e historias de aventuras.

Yo personalmente uso una combinación de la estructura ABDCE y mi propia intuición. Conozco los puntos de giro principales—los momentos que cambiarán todo para mis personajes—pero dejo espacio para el descubrimiento en el camino.

Tu esbozo en esta etapa no necesita ser detallado. De hecho, no debería serlo. Estás buscando el esqueleto, no la carne:

  • Apertura: ¿Dónde y cómo comienza la historia? ¿Cuál es el gancho?
  • Incidente Detonante: ¿Qué evento pone todo en marcha?
  • Punto Medio: ¿Qué revelación o evento importante ocurre a mitad de camino?
  • Crisis: ¿Cuál es el momento más oscuro para tu protagonista?
  • Clímax: ¿Cómo se resuelve el conflicto principal?
  • Resolución: ¿Dónde dejamos a los personajes?

Escribe estos puntos en unas pocas oraciones cada uno. Ahora tienes tu hoja de ruta.

Mapea tu Historia con un Plot Grid

Aquí es donde nos volvemos tácticos. Si has leído mi artículo sobre el Plot Grid, sabes lo poderosa que puede ser esta herramienta para visualizar tu narrativa completa. Si no lo has hecho, déjame darte la versión rápida: un Plot Grid es esencialmente una tabla donde las filas representan capítulos o escenas, y las columnas representan diferentes líneas argumentales, arcos de personajes o elementos temáticos.

¿Por qué usar un Plot Grid? Porque te permite ver toda tu historia de un vistazo. Puedes detectar:

  • Capítulos donde no sucede nada significativo (y por lo tanto podrían necesitar ser cortados o enriquecidos)
  • Subtramas que desaparecen por demasiado tiempo
  • Problemas de ritmo (demasiada acción concentrada junta, o demasiados capítulos lentos seguidos)
  • Arcos de personajes que no progresan uniformemente

Cómo crear tu primer Plot Grid:

  1. Configura tus columnas: Como mínimo, crea columnas para tu trama principal, el arco de tu protagonista y el arco de tu antagonista. Agrega más columnas para subtramas significativas o personajes secundarios.
  2. Crea filas para capítulos: No te preocupes por el número exacto todavía. Comienza con 20-30 filas como marcadores de posición. Ajustarás a medida que avances.
  3. Llena la cuadrícula: Para cada capítulo, escribe una descripción breve (una o dos oraciones) de lo que sucede en cada columna. Por ejemplo:
    • Trama Principal: “El detective descubre la conexión de la víctima con el alcalde”
    • Arco del Protagonista: “El detective comienza a dudar de su elección de carrera”
    • Arco del Antagonista: “El asesino planta evidencia falsa en la escena”
  4. Revisa y ajusta: Busca patrones, vacíos y oportunidades. Aquí es donde descubrirás que el Capítulo 7 podría estar vacío, o que tu antagonista desaparece durante cinco capítulos seguidos.

El Plot Grid no está escrito en piedra. Es un documento vivo que evolucionará mientras escribes. Pero tenerlo te da la confianza de que no estás simplemente adentrándote en la oscuridad.

Herramientas para tu Plot Grid: Puedes usar Excel, Google Sheets, Notion o software especializado de escritura. Yo uso Scrivener, que tiene excelentes características para esto, pero cualquier software de hojas de cálculo funciona perfectamente bien.

Configura tu Proyecto en Scrivener (Paso Alternativo)

Hablando de Scrivener, si planeas usar esta herramienta, ahora es el momento de configurar tu proyecto. Este paso es opcional—muchos escritores prefieren Google Docs, Microsoft Word o incluso editores de texto plano—pero las características organizativas de Scrivener lo hacen particularmente útil para ficción larga.

¿Por qué Scrivener? Te permite:

  • Dividir tu novela en escenas y capítulos que puedes reorganizar fácilmente
  • Mantener perfiles de personajes, notas de ubicación e investigación en el mismo proyecto
  • Ver tu Plot Grid junto a tu manuscrito
  • Establecer objetivos de escritura y rastrear tu progreso
  • Exportar a varios formatos cuando termines

Configurando tu proyecto en Scrivener:

  1. Elige la plantilla de Novela: Scrivener ofrece varias plantillas. La plantilla de Novela te da una buena estructura inicial.
  2. Crea tu estructura de carpetas: Yo típicamente organizo la mía así:
    • Manuscrito (con carpetas para Actos o Partes, luego subcarpetas para capítulos, luego escenas individuales)
    • Personajes (documento para cada personaje principal)
    • Ubicaciones (descripciones de escenarios importantes)
    • Investigación (cualquier cosa que informe la historia)
    • Plot Grid (lo creo como una tabla en un documento de Scrivener)
  3. Configura tus metadatos: Usa las etiquetas y funciones de estado de Scrivener para rastrear cosas como personaje POV, línea temporal o estado de finalización.
  4. Configura tus objetivos: Establece un objetivo de conteo de palabras diario o de proyecto para ayudarte a mantenerte en el camino.

Si no estás usando Scrivener, crea un sistema organizativo similar en cualquier herramienta que prefieras. La clave es tener un lugar para todo para que no pierdas tiempo buscando notas cuando deberías estar escribiendo.

Desarrolla tus Personajes

Ahora llegamos al corazón de tu historia: las personas que la vivirán. Y sí, dije “personas” incluso si estás escribiendo sobre dragones, alienígenas o nubes conscientes. Los personajes son con lo que los lectores se conectan, lo que recuerdan mucho después de haber olvidado los intrincados giros de la trama.

Los elementos esenciales que necesitas conocer:

Antes de escribir una sola escena, deberías poder responder estas preguntas sobre tus personajes principales:

¿Qué quieren? No solo en la historia, sino en la vida. Los deseos superficiales (resolver el asesinato, salvar el reino) y las necesidades más profundas (probar su valor, encontrar pertenencia) a menudo entran en conflicto, creando una tensión interna convincente.

¿Qué los detiene? Obstáculos externos (el antagonista, la sociedad, las circunstancias) e internos (miedos, defectos, creencias falsas).

¿Qué está en juego? ¿Qué pierden si fallan? ¿Qué ganan si tienen éxito? Asegúrate de que lo que está en juego se sienta personal y significativo.

¿Cuál es su fantasma? La herida o evento del pasado que formó quiénes son hoy. Esto informa cómo reaccionan a los desafíos actuales.

Crea perfiles de personajes: No necesitas biografías extensas, pero documenta los detalles esenciales:

  • Datos básicos (edad, apariencia, antecedentes)
  • Rasgos de personalidad (3-5 características clave)
  • Motivaciones y miedos
  • Patrones de habla o gestos distintivos
  • Relaciones clave
  • Arco del personaje (cómo cambiarán a través de la historia)

Mantengo estos perfiles simples—usualmente una página por personaje. El objetivo no es saberlo todo sobre ellos antes de empezar (descubrirás más mientras escribes), sino tener una base que los mantenga consistentes.

Una palabra sobre los personajes secundarios: Ellos también necesitan personalidades, solo que no tanto detalle. Dale a cada uno un rasgo o peculiaridad definitoria que los haga memorables. El barista que siempre huele a canela. El abogado que termina cada oración con una pregunta. Pequeños toques que los traen a la vida.

Mapea tus Capítulos

Con tu trama esbozada y tus personajes desarrollados, es momento de hacer zoom en la estructura de tu historia. Aquí es donde transformas tu esbozo general en un plan específico capítulo por capítulo.

Creando tu mapa de capítulos:

  1. Estima el conteo de capítulos: La mayoría de las novelas tienen 20-40 capítulos, pero esto varía ampliamente según el género y estilo. Los thrillers a menudo tienen capítulos más cortos y contundentes (50-70 capítulos). La ficción literaria podría tener unos más largos y contemplativos (15-25 capítulos). Mira novelas que admires en tu género para tener una idea de la norma.
  2. Asigna puntos de la trama a capítulos: Toma los beats principales de tu esbozo y distribúyelos a través de tus capítulos estimados. Por ejemplo:
    • Capítulos 1-3: Introducción e incidente detonante
    • Capítulos 4-10: Acción ascendente y complicaciones
    • Capítulos 11-15: Giro del punto medio
    • Capítulos 16-25: Conflicto intensificado
    • Capítulos 26-30: Clímax y resolución
  3. Desarrolla cada capítulo: Para cada capítulo, escribe un párrafo describiendo:
    • Qué sucede (eventos de la trama)
    • De quién es el POV (si tienes múltiples narradores)
    • El arco emocional (¿cómo se siente el protagonista al inicio vs. al final?)
    • Propósito (¿qué logra este capítulo para la historia?)
  4. Considera títulos de capítulos: Esto es opcional y depende del género. Algunos escritores prefieren capítulos numerados, otros usan títulos evocativos. Si vas con títulos, haz una lluvia de ideas ahora—pueden ayudar a cristalizar de qué se trata realmente cada capítulo.
  5. Nota tus transiciones: ¿Cómo te moverás de un capítulo al siguiente? El final del Capítulo 5 debería hacer que los lectores quieran saber qué pasa en el Capítulo 6. Marca cliffhangers naturales, revelaciones o beats emocionales que funcionen como separadores de capítulos.

Revisa tu Plot Grid: Actualízalo basándote en tu mapa de capítulos. Podrías descubrir que lo que pensabas que sería un capítulo es en realidad tres, o que dos capítulos lentos deberían fusionarse en uno.

Este mapa detallado de capítulos es tu plano. Cuando te sientes a escribir el Capítulo 12, no estarás mirando una página en blanco preguntándote qué sucede—lo sabrás. Solo necesitarás encontrar las palabras correctas para contarlo.

Escribe tu Primer Borrador

Este es el momento hacia el que has estado construyendo. Toda la planificación, toda la preparación—ahora es momento de traducirlo en prosa.

Antes de comenzar:

Establece una rutina: Decide cuándo y dónde escribirás. La consistencia diaria importa más que las sesiones maratónicas. Incluso 30 minutos al día suman—eso son 200-300 palabras, lo que significa una novela de 60,000 palabras en aproximadamente 200 días. ¿Puedes comprometerte con eso?

Establece tu ambiente: Encuentra lo que te ayuda a concentrarte. Algunos escritores necesitan silencio completo. Otros quieren música de fondo o ambiente de cafetería. Experimenta hasta que descubras tu punto óptimo.

Silencia tu editor interno: Esto es crucial. Tu primer borrador no está destinado a ser perfecto. Está destinado a existir. Arreglarás la prosa después. Ahora mismo, tu trabajo es plasmar la historia.

Escribiendo el borrador:

Sigue tu mapa de capítulos: Comienza con el Capítulo 1 y avanza. Tu mapa te dice qué necesita suceder, pero el diálogo exacto, las descripciones y el ritmo—ahí es donde emerge la magia.

No te quedes atascado en la perfección: Si no puedes encontrar la palabra correcta, usa un marcador de posición. Si una escena no fluye, escribe un resumen de lo que sucede y avanza. Puedes llenarlo durante la revisión. El impulso de avanzar es más importante que tener cada oración correcta.

Permite el descubrimiento: Tu esbozo es una guía, no una prisión. Si un personaje te lleva en una dirección inesperada, síguelo—siempre que sirva a la historia. Algunos de mis mejores momentos vinieron de descubrimientos que hice mientras escribía, no de mi esbozo.

Rastrea tu progreso: Ya sea conteo de palabras, capítulos completados o tiempo dedicado a escribir, rastrea algo. Es motivador ver crecer los números.

Mantén la continuidad: Toma notas sobre detalles que podrías olvidar. ¿De qué color son los ojos del protagonista? ¿Cuál era el clima en el Capítulo 3? Estos pequeños detalles importan para la consistencia.

Escribe el final: Incluso si es tosco, incluso si sabes que lo cambiarás, escribe un final. Hay algo psicológicamente poderoso en escribir “Fin” en tu primer borrador, incluso cuando sabes que el trabajo real está por delante.

¿Cuánto debería tomar esto? No hay una respuesta universal. Algunos escritores completan un primer borrador en un mes (mirándote a ti, participantes de NaNoWriMo). Otros toman un año o más. Lo que importa es el progreso consistente. Si estás escribiendo 500 palabras al día, tendrás un borrador de 90,000 palabras en seis meses.

Completa tu Revisión Inicial

¡Felicidades—has escrito una novela! Ahora viene la parte que muchos escritores no anticipan: tu primer borrador es solo el comienzo.

El período de enfriamiento:

Antes de revisar, aléjate. Date al menos dos semanas (un mes es mejor) antes de leer lo que escribiste. Esta distancia es esencial. Te permite regresar con ojos frescos, viendo la historia más como un lector que como la persona que acaba de pasar meses viviendo dentro de ella.

Durante tu descanso: Lee novelas en tu género. Nota cómo los autores publicados manejan el ritmo, el diálogo, la descripción. Llena tu pozo creativo.

La primera lectura:

Cuando regreses a tu manuscrito, resiste el impulso de editar inmediatamente. Primero, solo léelo. Finge que eres un lector que recogió este libro en una librería. ¿Qué funciona? ¿Qué no? ¿Dónde se arrastra el ritmo? ¿Dónde estás confundido?

Toma notas, pero no arregles nada todavía. Estás evaluando el panorama general:

  • Trama: ¿Hay agujeros? ¿Todos los hilos se resuelven? ¿El ritmo es correcto?
  • Personajes: ¿Son consistentes? ¿Sus arcos se completan satisfactoriamente?
  • Estructura: ¿Cada capítulo se gana su lugar? ¿Hay algo redundante?
  • Lo que está en juego: ¿Escala apropiadamente?
  • Tema: ¿Tu significado pretendido se transmite?

El plan de revisión:

Basado en tus notas, crea un plan de revisión. Prioriza problemas del panorama general antes que los de nivel de oración:

  1. Cambios estructurales: Reordenar capítulos, cortar o agregar escenas, reorganizar líneas temporales
  2. Trabajo de personajes: Fortalecer arcos, hacer motivaciones más claras, agregar profundidad
  3. Arreglos de trama: Llenar agujeros, aclarar confusión, eliminar inconsistencias
  4. Edición a nivel de escena: Mejorar escenas individuales para claridad e impacto
  5. Pulido de prosa: Finalmente, el trabajo a nivel de oración—elección de palabras, ritmo, claridad

Aborda una capa a la vez. No intentes arreglar todo a la vez. Podrías hacer una pasada completa solo para consistencia de personajes, otra para ritmo, otra para diálogo.

Usa tu Plot Grid: Vuelve a él durante la revisión. ¿El manuscrito terminado coincide con lo que planeaste? Si no, ¿es eso un problema o una mejora? Actualiza la cuadrícula para reflejar lo que realmente escribiste—te ayudará a ver problemas estructurales.

Rastrea tus cambios: Usa la función de control de cambios de tu software o mantén un documento separado anotando revisiones importantes. Esto ayuda si necesitas referenciar versiones anteriores.

Sabe cuándo parar: Puedes revisar para siempre, pero en algún momento necesitas ya sea pasar a la siguiente etapa (lectores beta, edición profesional) o aceptar que este manuscrito es una experiencia de aprendizaje y comenzar el siguiente.

Herramientas y Recursos Adicionales

Mientras trabajas a través de este proceso, aquí hay algunos recursos que podrían ayudar:

Para estructura de trama:

  • “Save the Cat!” de Blake Snyder
  • “The Anatomy of Story” de John Truby
  • Mi artículo sobre la Estructura ABDCE

Para desarrollo de personajes:

  • “The Emotional Craft of Fiction” de Donald Maass
  • “Creating Character Arcs” de K.M. Weiland

Para revisión:

  • “Self-Editing for Fiction Writers” de Renni Browne y Dave King
  • “The First Five Pages” de Noah Lukeman

Software de escritura:

  • Scrivener (organización completa)
  • Google Docs (simple, colaborativo)
  • Microsoft Word (familiar, confiable)
  • Atticus (nuevo, prometedor, todo en uno)

Reflexiones Finales

Escribir una novela es un maratón, no un sprint. Requiere disciplina, paciencia y la voluntad de seguir adelante incluso cuando parece imposible. Pero si lo desglosas en pasos manejables—sembrar la idea, esbozar la trama, mapear la estructura, desarrollar los personajes, escribir el borrador, revisar el manuscrito—lo imposible se vuelve meramente difícil. Y difícil es factible.

Recuerda, cada autor publicado comenzó exactamente donde tú estás ahora: mirando una página en blanco, preguntándose si realmente podían hacer esto. Pudieron. Tú puedes.

Tu historia está esperando. Es momento de escribirla.


¿Has usado alguna de estas técnicas en tu propio proceso de escritura? ¿Qué funciona para ti? Me encantaría escuchar tus experiencias en los comentarios abajo. Y si encontraste esta guía útil, no olvides descargar mi plantilla gratuita de Plot Grid para comenzar a mapear tu próxima novela.


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